Menorca está estrechamente vinculada al puerto de Mahón. Es una de las señas de identidad de la isla, como las playas, los boinders, les cases de trast, ses Voltes, el viento, el gin xoriguer, San Juan y tantas otras pequeñas cosas que les explican a los visitantes como somos.
A partir de la maravillosa ensenada del puerto de Mahón se escribe gran parte de nuestra historia. Reflexionar sobre qué convierte a Menorca en un lugar con voz propia es además una excelente invitación a degustar la gastronomía que tan sabrosamente retrata la tradición culinaria de la isla.
A los pies de la rada de Mahón, los restaurantes llaman la atención de todo aquel que pasea. Uno de ellos es sin duda alguna el Restaurante Marivent, en donde los comensales pueden entregarse a las bondades que el Mediterráneo y Menorca ofrecen.
Las calderetas de langostas, cigalas, corvinas o gambas, entre otras delicatesen del mar, se disfrutan siempre en la atmósfera sublime del restaurante Marivent. Las vistas al puerto son magníficas, un ingrediente más que acompaña a los platos de marisco, los vinos y postres que preparan Xec y su equipo de profesionales.
Además, sus terneras y otras carnes convierten al Restaurante Marivent en un restaurante excepcional, necesario, exquisito… en el que degustar todo el sabor de la gastronomía menorquina que sus fogones saben elaborar.
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